Diseñar una buena experiencia de usuario es fundamental, la cual incluye también un trabajo de investigación que es vital para una correcta definición de la experiencia; para adaptar nuestro diseño a necesidades reales de las personas.

Cada vez se entiende más el valor que aporta el trabajo de investigación en todo el proceso de diseño de UX. Por ello, las empresas se están dando cuenta de la importancia de: conocer al usuario, su relación con el producto o servicio, identificarlo en el tiempo y el espacio y, por último, conocer su frustración o problema.

“Debemos colocarnos en la piel del usuario y sentir “las piedras en el camino” que se pueden encontrar a la hora de usar el producto o servicio”.

¿Cómo investigar y cómo mejorar la experiencia de usuario?

Según su definición, “investigar” es un proceso cuyo propósito trata de responder a una pregunta o hipótesis y así aumentar el conocimiento y la información sobre algo desconocido. Por eso, tenemos que comenzar definiendo qué tipo de preguntas o dudas queremos resolver cuando investigamos.

A continuación, habría que traducir estas preguntas en objetivos de investigación. Para ello, se aplican diferentes enfoques, técnicas, herramientas y metodologías.

 

¿Cuándo debemos investigar?

La investigación de usuarios puede integrarse durante todo el proceso de desarrollo de diseño: antes, durante y después.

En la investigación previa, se explora y recopila información sobre el entorno y el público objetivo al que va a ir dirigido el servicio. Las tareas del Design Researcher son, por tanto, recabar toda esa información y estudiar la psicología y el comportamiento del usuario. Además, deberá realizar un análisis tanto de las amenazas y las debilidades, como de los impedimentos con los que se puede encontrar en el propio entorno donde va a interactuar el producto. El objetivo en fases previas es exploratorio; descubrir necesidades, entender el contexto, etc.

Una vez realizada la investigación previa, ya tendríamos material suficiente para poder llevar a cabo la construcción del producto. En la investigación durante el proceso, se interactuará con usuarios reales, estudiando su comportamiento y principalmente la respuesta a estímulos planteados desde las fases de ideación o de diseño. En estos casos, la investigación se une a los Test de Usuario, para evaluar y medir lo que se ha definido.

Es posible que en esta etapa, aparte de validar los clientes, descubramos otros nuevos. Además, mediante entrevistas con los usuarios, se podrá ver si realmente existe un problema o no.

Gracias a los resultados obtenidos se podrán llevar a cabo acciones para mejorar la eficiencia y el rendimiento de las interfaces de usuario.

El resultado de la investigación serán insights; los descubrimientos encontrados, que ayuden, posteriormente, a la toma de decisiones.

Finalmente, en la investigación de productos o servicios reales, ya existe un producto o servicio digital, donde el papel del Design Researcher es recoger la experiencia de usuario real, analizarla y llevar a cabo mejoras con casos reales de uso.

Conocer y entender al usuario es fundamental ya que dice y hace cosas diferentes a lo que realmente siente. Las decisiones que tome y su comportamiento pueden verse influidos por diferentes factores: la edad, el sexo, la educación, lo que escucha en su entorno, etc.

Por todo esto, la investigación de usuarios es una tarea clave que debe implementarse de forma constante, ya que una buena comprensión del problema en cualquier estadio del proyecto es el inicio de una buena solución.

Lee nuestro artículo sobre User Experience en Banca para saber cómo optimizar esta estrategia en el sector bancario.

Para poder conseguir sacar resultados válidos es necesario tener en cuenta una serie de recomendaciones. Mediante un test de usuario por ejemplo podemos evaluar o probar cómo un grupo de usuarios reales utiliza un producto, diseño o servicio determinado.  Aquí tienes todo para saber cómo hacer un buen test de usuario.

 

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